Muchas personas que viven con parálisis saben exactamente lo que significa pasar cada día en una silla de ruedas. Para estas personas, la vida cambió en un instante: un accidente automovilístico, una lesión deportiva, una zambullida que salió mal, un acto de violencia o incluso un derrame cerebral repentino. Los médicos les dicen que nunca volverán a caminar. Mientras luchan por adaptarse a la vida en una silla de ruedas, piensan que los días de mirar a los demás a los ojos y alcanzar estantes altos han terminado. En esencia, han perdido gran parte de su independencia. Pero, ¿y si pudiéramos cambiar la percepción de lo que es posible?
En el anuncio de servicio público, verán a un hombre empujando su silla de ruedas manual, deteniéndose, sosteniendo muletas y, de repente, poniéndose de pie gracias a la robótica que le permite dar pasos. Lleva puesto un exoesqueleto robótico alimentado por batería. Pero lo más importante es que este hombre ahora puede caminar. Lo imposible ya no existe.
La Fundación Kessler, líder mundial en investigación de rehabilitación, busca nuevas formas de mejorar la movilidad y la cognición en personas con lesión de la médula espinal, accidente cerebrovascular, esclerosis múltiple, lesión cerebral traumática y otras afecciones. La robótica es solo una de las técnicas que los investigadores de la Fundación están probando para ayudar a las personas con lesión de la médula espinal a recuperar la movilidad. La investigación en la Fundación examina cómo caminar con la ayuda de la robótica, en lugar de estar sentados en una silla de ruedas, mejora la salud, de modo que las personas con parálisis pronto podrán ponerse de pie y caminar en sus comunidades.